El cuchufletazo de las "Autovías"

Uno de los comportamientos más vergonzosos del MOP es haber tratado sistemáticamente de eludir la ley ambiental con sus autopistas.

La Ley del Medioambiente no puede ser más explícita: Dice con todas sus letras que las autopistas deben entrar al Sistema de Evaluación de Impactos Ambientales (SEIA). Para eludir esa obligación, el MOP inventó una cuchufleta impresionante: Dijo que sus autopistas no eran realmente autopistas, sino "autovías". Intentó pasar este gol desde el primer día, pues en 1997, cuando estaba preparando la licitación de la primera autopista, Costanera Norte, el entonces ministro de Obras Públicas, Ricardo Lagos, le escribió un oficio a CONAMA diciéndole exactamente eso: "este proyecto vial urbano corresponde al de una 'autovía', y no al término 'autopista' empleado por la Ley [del Medioambiente]".

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Con Costanera Norte no le resultó. Los vecinos presionaron por la vía judicial y finalmente el MOP cedió y presentó ese proyecto al SEIA. Pero desvergonzado como es, el MOP siguió insistiendo el argumento con las demás autopistas que siguieron después. Y lo lamentable es que CONAMA, que debía velar porque ese tipo de cosas no sucedieran, le dio en el gusto. Y fue así como el MOP construyó autopistas sin cumplir la Ley Ambiental.

La demostración formal de la ilegalidad del MOP llegó en 2006 gracias a las gestiones de una organización ciudadana, Defendamos la Ciudad. Ellos presentaron a la Contraloría General de la República un reclamo por la autopista Vespucio Sur, ya después de que había sido construida, porque no había ingresado al SEIA. El dictámen de la Contraloría fue sólido: declaró que los criterios que usaron el MOP y CONAMA para excluir esa autopista del SEIA "no se ajustaron a derecho". El MOP, descarado, apeló, pero la Contraloría simplemente confirmó su fallo inicial. En pocas palabras, Contraloría indicó que el invento de la autovía era un artificio ilegal. Aun más, Contraloría indicó que aun estando construida, la autopista Vespucio Sur tendría que entrar al SEIA de todas formas.

El caso de Vespucio Sur fue muy potente, porque pese a que ya estaba construida, gracias al dictámen de Contraloría el MOP se vio obligado a entrar al SEIA de todas formas y como consecuencia implementar una serie de mitigaciones que costaron muchísimo dinero. No obstante, es mucho peor lograr que un proyecto haga un estudio de impacto ambiental después de ser construido. Lo más evidente es que todas las exigencias que se pudieron haber hecho para la fase de construcción, obviamente ya no se pudieron hacer.

Lamentablemente el MOP tiene muy poco respeto por la ley, así que hasta hoy en día uno todavía puede escuchar a sus funcionarios y autoridades hablando de autovías. Hay que ser realmente muy arrogante para desafiar así un dictámen de Contraloría, pero ese es el estilo MOP. Aquí puedes ver un pantallazo del sitio web del Comité de Inversiones Extranjeras (tomado el 28 de julio de 2013), donde se promocionan las oportunidades de inversión en Chile, y allí puedes ver cómo se promociona una autopista nueva que el MOP quiere construir, la Costanera Central, como una "autovía". ¡Sinvergüenzas!

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