¿Cuál es el Plan?

Una de las debilidades que tiene la administración pública chilena es que nunca tiene un plan. Nuestras autoridades están convencidas de que tirar ideas es suficiente. Creen que decir cosas que nos llamen la atención, apelando a nuestros deseos, es lo mismo que tener un plan y están muy equivocados.

¿Qué es un plan?

Un Plan es un listado de acciones y proyectos, que tienen hitos de inicio y de fin comprometidas. Es por lo tanto monitoreable por los ciudadanos, lo que pueden verificar si se hizo o no lo que se prometió. Por lo tanto, un plan no es enumerar ideas. No es hablar de objetivos ni principios. Por ejemplo, decir "arreglaremos el Transantiago" o "disminuiremos la congestión" es un deseo. Para que sea un plan tienes que decir cómo y cuándo lo harás y, para eso, los plazos son clave.

Un plan tampoco es diagnosticar lo que hay hoy, y decir que hay que arreglarlo. Un diagnóstico es un diagnóstico. De igual manera, decir cuánto cuestan los proyectos tampoco es planificarlos. Por ejemplo, si la autoridad dice que un hospital proyectado cuesta $40 millones de dólares, no es sinónimo de que el gobierno haya comprometido poner esa plata para ese proyecto. Solo está diciendo cuánto cuesta, no se compromete a hacerlo. Lo característico en Chile es que se nombren proyectos, se indique el costo estimado, y luego se hable de "que hay que encontrar las fórmulas de financiamiento", una manera poco profesional de hacer las cosas.

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Por último, un plan no es describir proyectos que ya están ejecutándose, especialmente si el plan es anunciado después de que los proyectos empezaron a construirse. Ese es un pecado usual en Chile: las autoridades van y juntan todos los proyectos que ya se están haciendo en un solo documento, que nacieron cada uno con su propia historia, y luego le llaman "plan" a eso, como si fueran producto de una idea común e integrada.

Planificación, la deuda de nuestras autoridades

El actuar público en Chile flota, como un barco a la deriva. Nuestras autoridades no saben hacer planes, y por ende, el actuar de los gobiernos no tiene un camino claro ni anticipable. Lo que se hace o no se hace al final obedece a empujes individuales, de ciertas personas que con sus propios intereses, algunos bien intencionados y otros no tanto, logran llevar a puerto ciertas cosas. Lo que sale, sale, y lo que no, no. Los ciudadanos no saben nunca lo que va a pasar.

Te desafiamos a encontrar un plan, entrando a los sitios web de los principales ministerios, tal como se define arriba.

Uno de los ejercicios que nosotros realizamos, fue entrar al sitio web del Directorio de Transporte Público Metropolitano de Santiago, que está a cargo del Transantiago, e intentamos encontrar un plan, pero no lo logramos. En este caso, la consecuencia de la inexistencia de planificación es que no existe un medio para saber qué piensan hacer las autoridades para arreglar el sistema de transporte en Santiago; el ciudadano no tiene cómo monitorear si están avanzando y, en consecuencia, no tiene idea de qué va a pasar en 3, 6 ó 12 meses más con el Transantiago.

Un gobierno que no tiene plan, que no es monitoreable, no es democrático. Un gobierno que anuncia ideas sin plazo de ejecución, es populista y engañoso.

El listado de anuncios vacíos, de supuestos planes que no son planes, es larga y muy antigua en Chile. Por nombrar dos anuncios recientes:

  • Plan de Transporte 2025 Anunciado en 2013, es solo un montón de datos de diagnóstico y de deseos. Míra por ti mismo el Plan Santiago 2025. No hay ni un solo plazo comprometido. Es imposible de monitorear. Se habla, por ejemplo, de construir 800 km de ciclovías. ¿Cuándo? ¿El 2025? ¿Cuál primero, cuál después?
  • Santiago 2.0 información respecto de supuestos proyectos para Santiago. Otro anuncio de 2013, que son sólo palabras. Ingresa a Santiago 2.0 y revisa, por ejemplo, a la lista de parques anunciados. Al indagar en cualquiera de ellos verás que habla de puras ideas y deseos. Ni un plazo se compromete. Hablan de cuánto cuestan, pero no comprometen un peso.

Por supuesto, con la arrogancia que los caracteriza, si tú vas y les dices que no tienen un plan o que no saben lo que es un plan, se ofenden.

Cómo se debe hacer una planificación

¿Quiere ver un plan de verdad? ¿Uno de un país serio? Descarga por ejemplo el Plan de Transporte de Victoria, Australia. Está en inglés, pero podrás ver que hay una lista de medidas, cada una con fecha de implementación. Incluye por ejemplo "Habilitar 50 nuevos tranvías", "Instalar cámaras de TV en taxis", "Construir la estación de intercambio modal (en un determinado barrio)". Además, puedes identificar fácilmente, con una iconografía, a qué modo de transporte beneficia cada medida.
Así se hacen las cosas.

Una de las debilidades que tiene la administración pública chilena es que nunca tiene un plan. Nuestras autoridades están convencidas de que tirar ideas es suficiente. Creen que decir cosas que nos llamen la atención, apelando a nuestros deseos, es lo mismo que tener un plan y están muy equivocados.

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